Sobre tierra plana

VV.AA.

Guermantes
Rústica
Enero, 2008
152 páginas
22×14 cm

Los textos que componen este libro no son relatos de viajes, sino relatos sobre el viaje y su imposibilidad. La literatura es siempre una senda condenada a atravesar el corazón de las tinieblas. Lo que diferencia al viajero del turista es su capacidad de prescindir de toda certeza y aceptar que el camino puede hacer de él un ser nuevo. La literatura de riesgo posee esa misma naturaleza, y el viajero literario -todos lo son, dice Chatwin- no abarca el paisaje con la mirada, pero con ese único equipaje útil el escritor tratará de reelaborar su propia cartografía del mundo.

“Viajar no es llegar, sino ir; del mismo modo que escribir no es resolver, sino intentarlo”, anota Javier Reverte en el pasaporte de esta antología, mientras le extiende un billete de ida a sus once autores, para quienes la literatura acaso sea la única manera de concebir el viaje que les espera. Aquí brotan y confluyen -como los ríos de ese condado ficticio de Faulkner- los imaginarios de once miradas. Sobre tierra plana discurre desde ahora su camino, la dichosa incertidumbre de la escritura.